20/12/07

VISITA A VIVEROS EN OTOÑO

Para mí, el mes de diciembre es el mejor momento para visitar los viveros de plantas y árboles.



La forma en la que yo entiendo el bonsái es ir haciendo poco a poco, ir creando a partir de prebonsai, nunca he comprado un bonsái ya acabado, he partido siempre de árboles de vivero, acodos y alguna recuperación. Por eso aprovecho este mes para darme una vuelta por los viveros. Suelo frecuentar 3 ó 4 de la zona de Cantabria. Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes lo que les hace complementarios.



Pero en estas visitas siempre hay un “peligro latente” y es que casi siempre acabo trayéndome a casa algún árbol y teniendo en cuenta que el espacio con el que cuento para tenerlos es cada vez más reducido ……….………. Hace unos días me dí mi paseo de cada otoño por los vivero, y esta vez no ha sido la excepción; he visto unos tejos, unas hayas, y especialmente unas secuoyas ……………. de esas que te están diciendo "llévame a casa".
Otros años he comprado en viveros, plantas como estas


Y en unos añitos de cuidados se conseguía esto.



También se pueden conseguir plantones de arce palmatum de tronco aceptable como este.



Esta vez he visto buen material, como tejos no muy caros como este,


Alguna haya con formas muy potentes como esta


Últimamente he visto en viveros de la zona norte de España algunas plantas de vid que aunque el tamaño de las hojas no acompañe para hacerlas bonsái el tronco rugoso y recio invita a ello y lo convierte en todo un reto.


Para poder elegir los árboles de hoja caduca y ver las formas y estructuras de los plantones que más se adapten a nuestras necesidades el otoño es la mejor época.


También estaban los típicos plantones con la botellita de regalo que proliferan tanto sobre todo de acebuches y olivos. Aunque esta vez he visto también alcornoques y hasta laurel.


Pero este año lo que más me ha llamado la atención han sido unos plantones secuoya y unas hayas preciosas.
Las secuoyas eran cerca de 15 con un altura de 1.60 metros con un porte impresionante, bien ramificadas y un nebari prometedor de hasta 8 cm, se las veía muy sanas.


También había un haya con una anchura de nebari aprovechable y una ramificación secundaria perfecta.


Ideal para reducirla en altura ramificar secundaria y terciaria y descubrir un nebari poderoso (podéis imaginar la anchura del nebari por la moneda de un euro 2,3 cm.).



En fin, que estoy en fase de exploración y disfrute en los viveros, y aún no he sucumbido a los cantos de sirena de esos plantones, aunque no puedo prometer que no lo haga …………….. en breve.

12/11/07

PLANTAS DE ACENTO


Las “plantas de acento” son pequeñas plantas que acompañan al bonsái como complemento. Se colocan en las exposiciones de bonsai y se pueden tener también en casa.
Lo ideal, yo creo, es que sean plantas o elementos de la misma zona o entorno al que pertenece el bonsái. No deben ser muy grandes ni tener elementos como flores muy grandes para no quitar protagonismo al bonsái, que es lo que realmente nos interesa resaltar. En definitiva, son plantas elegidas por su belleza u originalidad y presentadas individualmente para dar valor al bonsái al que acompañan. En terminología japonesa, se denominan "kusamono".

Esta es una muestra de algunas de las que yo tengo cultivadas en maceta para “adornar” los bonsái (muy pocas por falta de espacio).


Se trata de las siguientes:

SAGINA SUBULATA


La verdad es que esta planta es un poco invasiva. Si la tienes en la misma maceta que el bonsái, sus raices pueden competir con las del bonsái por los nutrientes y no es muy conveniente, pero sola es una bonita planta de acompañamiento.

UMBILICUS PENDULINUS

Llamada “ombligo de Venus”, es una planta herbácea que puede alcanzar hasta 90 cm. de altura si las condiciones del terreno son buenas. Aquí se trata de que planta no se desarrolle mucho precisamente para que no quite protagonismo al bonsái que acompaña.
Tiene una base engrosada de la que nacen hojas de largos rabillos, muy carnosas y jugosas, y se cría en las rendijas de las peñas y entre los muros, siempre en lugares sombreados, por lo que reduciéndolas el espacio en maceta pequeña no tienen problemas de desarrollo.

CRASSULA


Existen más de 130 especies de crásulas. Tienen las hojas gruesas que les sirven como reserva de agua para las largas y secas estaciones del desierto, su habitat natural, y deben estar expuestas al sol directo. Algunas especies tienen flores blancas o rosas en primavera. Como planta de acento yo tengo esta variedad que creo es una “Crassulla Obovata”.

HEPATICA

Del género de hierbas vivaces (Ranunculáceas), las hepáticas tienen hojas perennes, gruesas, acorazonadas, formadas por tres lóbulos que recuerdan más o menos a los tres lóbulos del hígado humano (el nombre deriva del latín hepaticus, que significa hígado). Crecen en bosques abiertos y florecen al principio de la primavera. Para los bonsái también son plantas invasivas y que conviene no tener en la misma maceta; mejor en maceta aparte y sola.

ECHEVERIA




Es una planta que adopta la forma de rosetas de hasta 8 cm de diámetro, al final de los cuales aparecen los retoños, en gran número. La roseta es de color blanquecino o verdoso y está recubierta de una sustancia impermeable llamada pruina. Sus hojas son ovales, cóncavas, carnosas y acaban en un pico no muy acentuado.


MUSGO DE FIBRA CORTA o común.


Los musgos se encuentran principalmente en áreas húmedas y de luz y es difícil de mantener lejos de esas características. En el norte de España es relativamente fácil mantener el musgo en las macetas debido a los índices altos de humedad y es fácil reproducirlo usando yogurt o moliendo y luego plantando el propio musgo..



MUSGO SPHAGNUM



Es un tipo de musgo de fibra larga. El tejido foliar tiene numerosas células vacías que almacenan agua. Tampoco es aconsejable colocarlo en la misma maceta de los bonsái, pues puede competir con las raíces del bonsái. Yo lo uso para los acodos de ramas, pues mantiene muy bien la humedad y hace que se generen y desarrollen muy bien las raices.


HELECHO (Pteridium aquilinum)



Se dan en bosques umbrosos y matorrales de zonas lluviosas y de terrenos más bien pobres en bases. Como los musgos, precisan agua para reproducirse, puesto que los gametos masculinos tienen que desplazarse nadando hasta los gametos femeninos. Esto es debido a que, como sucede en los musgos, no tienen flores y, por lo tanto, no pueden producir polen. Si no se les deja crecer mucho son plantas muy bonitas como acompañamieno.

17/10/07

BRICOBONSAI, bricolage aplicado al bonsai

Se van a mostrar algunas de los recursos con los que tiene que contar todo principiante, sobre todo si no dispone de mucho dinero para poder adquirir material más caro. Para lo que es el trabajo que afecta directamente al propio bonsái como es la poda, el pinzado, hacer shari, etc., si que se recomienda herramientas profesionales, aunque sean caras. Pero para salir del paso en algunas ocasiones podemos contar con alguna ayuda “imaginativa”.


SISTEMA DE RIEGO GOTA A GOTA

Cuando te vas de casa varios días, lo ideal es tener un sistema de riego profesional o un vecino amable. De todas formas si quieres probar un sistema de riego gota a gota fácil de hacer y que te saque de un apuro puntual léete esto.

Lo que necesitamos son estos elementos: Una botella de agua de gran capacidad, goteros de hospital, herramienta para hacer agujeros y pegamento instantáneo.


Hacemos los agujeros desde los que van a ir acoplados los goteros en la tapa de la botella. Puede ser uno solo o varios.


En este coso aprovecho el tapón y hago dos.



A continuación metemos en el tapón el extremo superior del gotero hasta que ajuste un poco.



Así quedará más o menos.



Para evitar que luego el agua se filtre por las juntas, las sellamos con pegamento instantáneo y esperamos a que fragüe.


Así quedará el conjunto del “inventillo”.



Una vez hecho esto elevamos y damos la vuelta a la botella para fijarla en algún punto por encima de las macetas que se van a regar. Podemos hacer un agujero en la parte superior de la garrafa para que las burbujas de aire salgan y no se deforme la botella.



Se regula la cantidad del agua a caer con el regulador hasta obtener la cantidad adecuada (más rapidez o menos de caída de la gota de agua al sustrato).



Aseguramos la goma del gotero a la maceta elegida y dejamos que se inicie la caída del agua a través del gotero.



Conjunto completo. La garrafa queda por encima de la maceta y los goteros caen por la fuerza de la gravedad. Espero que a alguien le sirva de ayuda.




Es importante decir que no debe de ser este un sistema de riego definitivo, pero de manera aislada durante no muchos días y a ciertas especies no viene nada mal y puede sacar de un apuro.

REGADERA BARATA

Para hacer una regadera barata y sencilla utilizamos una botella de plástico de los muchos modelos que podemos encontrar.


La idea es practicar unos agujeros de pequeño tamaño con un alfiler en el tapón.

De esta manera conseguiremos que el agua proyectada al apretar la botella sea una fina lluvia que empape el sustrato del bonsái. Es importante destacar eso, que para regar es mucho mejor que el agua caiga suavemente sobre le sustrato y penetre hasta abajo, no que resbale y el agua no llegue a las raíces.





MESA PARA TRABAJAR BONSAI


Aprovechando una silla vieja de oficina y una tabla vamos a hacer una mesa para poder trabajar nuestros bonsái.

Quitamos el respaldo y dejamos la base de la silla la cual atornillamos a una tabla cuadrada de aproximadamente de 60 x 60 cm. Esto es para poder trabajar arboles con maceta grande o formaciones de bosques.



Una vez unido nos queda algo así



Podemos dar la vuelta 360º para trabajar el árbol cómodamente desde todas las posiciones.

Para acabar el trabajo de manera “profesional” canteamos los bordes de la tabla para dar una mejor imagen.

Mesa terminada. También nos vale para hacer los reportajes de fotos de los bonsái.



Aquí con un prebonsai de higuera.



INVERNADERO CASERO


Se puede hacer en 20 minutos con cosas que siempre hay por casa. Herramientas: Caja de cartón, cutter, plástico transparente, cinta métrica, velcro y cinta aislante. El tamaño de invernadero que necesitemos logicamente nos definirá el tamaño de la caja de cartón a usar.



Le vamos cortando con un cuter los laterales de cada lado dejando un pequeño “marco”.




Cortamos todas las caras menos el “suelo”.





El suelo se refuerza con algún trozo del cartón sobrante.



A continuación en los huecos abiertos vamos colocando el plástico cortado a medida de cada “ventanita” y cerrando con la cinta aislante.



Conviene reforzar con la cinta aislante todas las zonas de unión del plástico con el cartón para hacer un todo más resistente. Una vez cubierto toda la superficie el cartón ya no queda a la intemperie por lo que si está en lugar donde pueda mojarse aguantará más. No obstante le recomiendo para dejar en lugares donde no llegue mucho el agua (en terrazas, debajo de aleros ……)


La parte de la puerta se puede cerrar con dos pequeños puntos de “velcro”, por ejemplo …..


Y aquí está acabado y listo para usarse.


Conviene poner una bandejita para depositar encima los bonsái por aquello de que es de cartón….. Y este es el invernadero improvisado que usaré este invierno para proteger 3 bonsai.


Recomendaciones:
La caja es mejor que sea de cartón duro, de esas que tienen dos capas de cartón. El plástico transparente que no sea muy gordo ni muy fino, término medio. Es recomendable usar cinta aislante para pegar a los cantos de cartón el plástico. La “puerta” del invernadero debe dejarse de tal manera que podamos abrirla y cerrarla para poder meter los bonsái. Pueden abrirse unos respiraderos en el plástico para que la temperatura interior no suba mucho.



CESTITAS PORTA-ABONO

Cuando fertilizamos el bonsái podemos hacerlo con abono líquido o sólido. El líquido normalmente es químico y yo prefiero usar uno orgánico. La ventaja del abono orgánico es que aunque te pases en la dosificación recomendada por el fabricante las raíces solo van a absorber lo que necesiten, con el químico corremos el riesgo de quemar la planta si obramos por exceso.

Yo habitualmente uso un orgánico japonés llamado biogold. Son bolitas de liberación lenta que a medida que vamos regando se van deshaciendo y la planta va absorbiendo los nutrientes. La composición es: 5,5% nitrógeno, 6,5% fósforo, 3,5% potasio, además de otros micronutrientes, y se recomienda una bolita por cada centímetro de longitud de maceta (en macetas circulares una bolita por cada centímetro de diámetro).

Pues bien para que las bolitas no queden en el sustrato sueltas a merced del viento, utilizo la siguiente técnica donde necesitamos: malla plástica de las usadas en cerramiento y de venta en cualquier ferretería y cincha fina de plástico.



Se trata de cortar según el tamaño que necesitemos dejando los salientes de plástico en uno de los lados. Luego la cincha hará el trabajo de sujetar la malla en forma circular. Los salientes de plástico anteriores irán “pinchados” al sustrato para su fijación y a partir de ahí ya pueden depositarse las bolitas de abono.



Así queda una vez hechas las anteriores operaciones y ya con las bolitas de abono colocadas. Las cestitas pueden hacerse del tamaño que queramos o necesitemos.